
La proliferación del comercio informal en Tlalnepantla, genera problemas sociales y económicos graves, como la competencia desleal, la falta de derechos laborales, inseguridad y, en casos específicos, sirve como fachada para la delincuencia.
Tal es el caso del primer cuadro de Tlalnepantla en donde en los últimos meses, el gobierno municipal «otorgó» permisos provisionales, según testimonios de los mismos comerciantes informales.
Cabe resaltar que este problema se ha convertido rápidamente en un «CANCER SOCIAL», presuntamente aprobado por las autoridades.
Para muchos, este «cáncer social», propicia una naturaleza destructiva y difícil de erradicar siendo un fenómeno, que consume recursos públicos, afecta la productividad y crea un entorno de precariedad.
Los negocios informales no tributan, genera una desventaja para los negocios formales que sí cumplen con sus obligaciones fiscales y legales.
Lo que sorprende es que el actual alcalde Raciel Pérez Cruz, no haya hecho nada después de 8 meses al frente del gobierno, tal parece que hay acuerdos en lo «OSCURITO», mientras las familias de Tlalnepantla padecen de caos vial por que invaden hasta las banquetas y los mismos lugares de estacionamiento generando una verdadera «bomba de tiempo» con los comerciantes establecidos, que demandan justicia y espacios libres.
Será que nuevamente se esperan manifestaciones y bloqueos de la gente que por años ha pagado por un espacio y que hoy, temen por su propia seguridad.












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